La Posada De Farellones.

Vistas privilegiadas que mezclan nieve y bosques, alta gastronomía, habitaciones increíbles y dispuesta en la zona con mayor superficie esquiable de Sudamérica.

Ventajas suficientes para el centro hotelero que se encuentra a solamente 36 kilómetros de Santiago.
Seguramente los profundos atardeceres que colorean de tonos rojos la cordillera y las nubes que se ven en el horizonte y sobre la ciudad de Santiago, fueron motivos suficientes para que don Antonio Padrós, con una personalidad visionaria, lograra en la década de los 40’ ofrecer uno de los primeros hospedajes en Farellones.
El Hotel Posada de Farellones, ubicado a 2400 metros de altura y se encuentra inserto en el único bosque que posee el lugar. Separado a menos de 40 kilómetros de la capital.
Su ubicación privilegiada, a la entrada de Farellones, facilita la conexión entre los tres principales Centros de Ski de Chile que en conjunto abarcan el área esquiable más extensa de Sudamérica, el Colorado, La Parva y Valle Nevado.


Comodidades Puertas Adentro
Construida en un acentuado estilo suizo, la posada tiene variados atractivos. Posee un excelente restaurante en donde se mezclan madera y piedra, otorgando un acogedor ambiente y en el que predominan las pastas, carnes rojas y blancas, pescados y mariscos, verduras, así como también , deliciosas recetas de montaña para postres y repostería en general, creadas por una pareja de chef alemanes muy elogiados por los comensales.
En cuanto a las instalaciones hay una sala de estar con calefacción a leña, habitaciones alfombradas, agua caliente las 24 horas, calefacción central, pieza de Ski con secado de botas, transporte diario a los Centros de Ski, arriendo de equipos, Heli- Ski, caja de seguridad, cambio de moneda y más servicios que le dan ventajas a sus clientes, principalmente provenientes de Europa y Estados Unidos.
Aparte ofrece un servicio de SPA mediante tinas, estratégicamente ubicadas con vistas panorámicas, de hidromasaje que relajan todos los músculos luego de una agotadora jornada deportiva.
Luego cuando cae la noche se puede contemplar la soledad, sentir el ambiente frío y suspenderte en el silencio exterior, interrumpido a veces por la brisa y el sonido de la caída de nieve de los árboles. O disfrutar una copa de vino en la sala de estar junto a la chimenea.
En resumen, un lugar impresionante para disfrutar de la aventura que nos da la temporada invernal y el portentoso espectáculo natural de las montañas de Los Andes. La Posada está llena de comodidades para los esquiadores nacionales e internacionales que buscan, en la zona central de Chile, un oasis blanco.

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