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Rápidos y Chilenos |
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Hoy son varias las empresas chilenas que han apostado por la comida rápida... Ya han pasado más de 15 años desde que los primeros locales de fast food de origen estadounidense comenzaron su exploración en nuestro mercado. McDonald's, Kentucky Fried Chicken y Burgen King, ya son nombres conocidos por todos y con una experiencia en la comida rápida que abarca los cinco continentes.
Sin embargo, nadie puede negar que este tipo de comida agrada a la gran mayoría de los paladares, que privilegian el sabor más allá de cualquier advertencia de cuidar la dieta y estimular una alimentación más sana, que alguna autoridad de salud haga de vez en cuando. Por lo mismo muchos de estos lugares, sin dejar de ofrecer sus clásicas preparaciones, han incluido en sus menús, ensaladas, desayunos light, y productos bajos en calorías.
Haciendo un poco de historia, los primeros "chilenos" que aparecieron a mediados de la década del 80, fueron el Max Beef, el Burgen-Inn, el Pollo Stop y el desaparecido Montserrat Broasted, cuyas sabrosas papas fritas aún son recordadas por muchos. También surgieron otros como Los Pollitos Dicen. Todos los anteriores -excepto el Montserrat Broasted y el Max Beef- sobreviven con locales tanto en el centro de Santiago, como en los malls de diversas ciudades. Con los años aparecieron otros como el Lomitón, el Schop Dog y el no menos popular Tarragona, el que ha visto crecer de manera interesante su participación en los últimos años.
Hoy, Doggis se alza como la cadena de comida rápida más grande del país, con franquicias a lo largo del territorio -tienen 82 locales-, ya sea en puntos neurálgicos de las ciudades más importantes como en los infaltables malls instalados en diversas regiones. Además su facturación anual supera los US$ 28 millones.
De esta forma, esta conocida marca de comida rápida chilena ha dado énfasis a la calidad, variedad y cantidad de sus productos, variables que según Hughes son claves cuando la competencia de origen nacional quiere mantenerse firme, sobre todo contra los gigantes estadounidenses. "Si son capaces de innovar y diferenciarse ofreciendo un producto de valor, logran el éxito. Hay que ser especialistas porque o sino se pierde el foco. Nosotros estamos focalizados en el hot dog", comenta nuestro entrevistado, quien además está convencido que el público privilegia las tres variables mencionadas por sobre el origen de un local, sea chileno o extranjero.
Lo cierto es que con amantes y detractores, la comida rápida tiene un espacio más que ganado entre los paladares de la gente, porque en realidad, son muy pocos los que se resisten a un sándwich bien preparado, a unas crujientes papas fritas o a un sabroso hot-dog, sea "gringo" o chileno. Por William Sanzana C. Sitios relacionados: www.doggis.cl |
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Donde la Cuca
En cada país que se instalan comienza una verdadera proliferación de locales, cosa que en Chile es una realidad a la cual ya está acostumbrado todo el mundo. Con un servicio muy característico, una fuerza de trabajo joven y sus infaltables promociones que incluyen sándwiches, papas fritas y hoy, comida vegetariana, postres y hasta desayunos, las empresas de comida rápida siguen creciendo a pesar de tener que vivir siempre bajo el ojo vigilante de las autoridades médicas y de salud, quienes son sus principales detractores, pues acusan a la comida rápida de estimularía una cultura alimenticia nociva, sobre todo en la poblacióninfantil, la que en nuestro país posee altos índices de obesidad, alarmantes a nivel latinoamericano.
Lo claro es que con muchos puntos en contra, el rubro de los fast food ha sabido sobrevivir gracias a unos incondicionales clientes: los niños, y es más, han aumentado en nuestro país hace ya varios años, dando origen a marcas muy bien posicionadas, de origen nacional, pero manteniendo el concepto de servicio y rapidez en la entrega de sus productos.
Pero uno de los que más se ha expandido es el famoso Doggis, que quizás yendo contra la corriente, quiso darle a los "completos" el sitial que se merecían y que no era explotado por nadie como era debido. Con el tiempo se convirtieron en la marca oficial de los hot dogs y perfeccionaron su servicio, entregando calidad, invirtiendo en tecnología de punta, recientemente destinaron 1 millón de dólares en seguridad alimentaria y de calidad para sus clientes que involucra un programa de higiene en sus funcionarios-, entre otras cosas.
Su gerente comercial, Arturo Hughes, nos cuenta que "inicialmente la estrategia de Doggis estaba orientada a precios. Sin embargo, en la medida que fue creciendo la empresa se modificó el asunto hacia una estrategia de valor, transformando el completo en un hot dog con valor agregado. De un clásico tomate palta se ha llegado a uno con ingredientes no tradicionales (aceitunas, champiñones, chorizos, etc). Nuestra premisa es agregar valor a través de la diferenciación", comenta.
Otro de los aspectos importantes en este rubro ha sido el cambio en las costumbres alimenticias de un sector de la población en cuanto al consumo de productos naturales, bajos en grasas y más sanos. Al respecto, Hughes señala que para Doggis "no ha habido un impacto porque es atractiva nuestra oferta de hot dogs. Contamos con una gran variedad, desde el hot dog palta, tomate hasta otros con ingredientes no tradicionales. El tema es que utilizamos productos naturales, que son elaborados en nuestros locales cada 25 minutos, y eso es un valor que nuestra cadena otorga a nuestros clientes".


