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Otro día laboral. Sonó el despertador y ya es hora de levantarse. Pero ni siquiera es necesario sacarse el pijama o visitar la ducha. Menos luchar por hacer trasbordo en el Metro o usar terno porque lo único que necesita es montarse sobre sus cómodas pantuflas o salir de su casa con dirección al café favorito y encender su computador.
Gracias a la tecnología actual son varios los chilenos que tienen la posibilidad de trabajar desde sus casas. Y aunque no es una práctica masiva, lo cierto es que la tendencia mundial es a realizar la “pega” desde la comodidad del hogar.
La expansión de Internet fue fundamental en la aparición del teletrabajo o homeworking, el cual ha dado buenos resultados e incluso se encuentra regulado por el Código del Trabajo.
“Estoy convencido que el teletrabajo es una tremenda oportunidad”, asegura Huberto Berg, psicólogo laboral y director de Berg Consultores. “Los beneficios personales son múltiples: poder administrar el tiempo o ahorrarse dinero en ropa porque desde la casa a nadie le importa si trabajas con buzo”, agrega.
Pero no sólo el bolsillo del trabajador ve los beneficios. “Las empresas también ahorran porque pueden tener muchos trabajadores pero no necesitan grandes oficinas, entonces ahorran en espacios y en gastos de energía y personal, porque se necesita menos supervisión”, explica el experto.
Aunque en Estados Unidos el porcentaje de empleados que trabajan bajo este sistema es de un 20%, en Chile aún son pocas las empresas que se atreven a implementarlo pese a tener, según los especialistas, más beneficios que contras.
Para Berg la razón para que el teletrabajo no sea implementado masivamente “es una: la mentalidad. Aquí lamentablemente aún existe el concepto de “necesito verte trabajando”, lo cual es un error. Por eso muchas empresas tienen el mal hábito de las horas extras, porque asumen que mientras más horas me quedo en la empresa más comprometido estoy. Es necesario que la empresa asuma este concepto de “yo te evalúo por los resultados” y que el trabajador ya no necesite que alguien lo este mirando para hacer su pega, que es lo que pasa muchas veces”, comenta el especialista.
Si bien puede parecer el trabajo soñado, no todos pueden cumplirlo a cabalidad. “Para algunos es complicado trabajar y vivir en la misma parte, en el sentido de no ser capaz de hacer un corte entre la vida laboral y la vida familiar. Al final pasa que la persona no es suficientemente ordenada y pasa todo el día dando vueltas y termina trabajando en la noche a última hora. Además hay personas que necesitan el contacto físico, el sentarse a conversar con un compañero y eso puede hacer que se sienta desconectado de la empresa”, afirma Berg.
Más Producción y Felicidad
Hace unos años Cisco Chile le sugirió a su personal trabajar al menos un día a la semana desde sus casas. Para ello les entregó a sus empleados un notebook y conexión a banda ancha en cada hogar, además de telefonía IP, lo que permite recibir llamadas desde el anexo del trabajo en el computador portátil.
La oferta fue tan tentadora que Ricardo Rivera no lo pensó dos veces y se trasladó, junto a su familia, a Limache. “Nuestro objetivo era salir del radio de Santiago por la salud de nuestras hijas”, explica.
Las ventajas son múltiples. Para Rivera “el darle una mejor calidad de vida a mi familia y poder ir a dejarlas en la mañana al colegio o almorzar un día de la semana todos juntos, son cosas muy valiosas que se pierden en el mundo santiaguino”.
Cisco ha implementado desde sus orígenes la idea del teletrabajo, aunque gracias al gran desarrollo que han experimentado tecnologías como Internet o la telefonía IP esta práctica se ha transformado en una política de toda la compañía, desde su casa matriz ubicada en San José, California, hasta sus sedes en Argentina, Brasil y Chile.
María Laborda, encarga de Recursos Humanos para Latinoamérica, comenta que “la experiencia ha sido muy buena. Tenemos buenos niveles de producción, los mismos o mejores que si estuvieran trabajando en la empresa. Hay personas que pueden ser más creativas en la mañana y comienzan a trabajar a las 7 de la mañana, otras que prefieren dormir un par de horas y se conectan a las 10. Esta flexibilidad hace que la gente esté más contenta”.
Los beneficios de este sistema son conocidos por Laborda. “Yo trabajo desde Argentina, tengo tres países a cargo y una bebé de un año. Al final de mi embarazo ya no podía viajar pero pude igualmente ser productiva trabajando desde mi casa. Cuando nació mi bebé pude extender la lactancia materna y una vez que finalizó mi licencia me reincorporé al trabajo desde mi casa, lo que me permitió seguir con la lactancia y estar mucho más cerca de mi bebé sin descuidar el trabajo”, explica.
Sin embargo, el estar en casa puede hacer que la familia no asuma el teletrabajo como un empleo formal. María José Gamboa, encargada de Recursos Humanos en Cisco Chile, señala que en algunos casos “cuesta que entiendan que uno no está en la casa para hacer las labores hogareñas sino que está trabajando”, mientras Laborda agrega que “no puedes trabajar y cuidar a los niños. Hay que ponerle límites a la familia”.
Por ello es fundamental tener un espacio aparte donde se pueda cumplir tranquilamente con los requerimientos de la empresa, así como saber cuándo cerrar el computador y desconectarse de la “pega”.
Disciplina y responsabilidad son los conceptos para trabajar desde la comodidad del hogar y lograr, así, equilibrar trabajo y familia sin morir en el intento.
Por Natalie Huerta
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