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Por Mónica Gajardo Ojeda, psicóloga infanto-juvenil
Un niño enojón, es aquel niño que ante la más mínima cosa, se enoja. Por ejemplo, ante el mandato de ir a comer o cuando está realizando un trabajo y éste no le resulta como él quiere, provocándole mucha rabia. No se trata de expresar su rabia en ocasiones, sino que de una manifestación pareja y constante de un malestar con expresión de enojo.
El ser enojón, es un rasgo de la personalidad de las personas, como el ser optimista o depresivo. Existen niños con un bajo umbral para contener la rabia, que los hace enojarse con más facilidad que el resto. Esta conducta también se encuentra en niños impulsivos, es decir, más explosivos y menos controlados y también en aquellos muy perfeccionistas que no toleran las frustraciones. Asimismo, puede tratarse de un niño que aprendió que la rabia es el mejor mecanismo para conseguir lo que quiere y/o que requiere inconscientemente más atención de sus padres.
Es en el momento en que les llame la atención esa constante personalidad “enojona”, cuando se debe averiguar por qué el niño o niña está rabioso o molesto.
Antes de juzgar o de tomar determinaciones drásticas como castigos o estigmatización de parte del docente o de sus pares, se debe indagar cuál es la causa de esta conducta.
Se debe considerar la relevancia de la expresión de rabia, que es una emoción propia del ser humano para manifestar el daño que ha producido o el impacto que ha tenido algo que ha sucedido. Por lo tanto es algo que a un niño no se le puede negar, pero si se lo puede ayudar para que descargue su rabia de manera adecuada, sin agredir o dañar a las personas que lo rodean. El niño debe lograr tener claro que su enojo no debe afectarle a otros, por lo tanto, cuando tenga rabia y esté descontrolado se le debe dejar en algún lugar aislado y si es mucha su angustia acercarse nuevamente y ayudarlo, conteniéndolo y expresándole que uno está ahí con él para apoyarlo, pero connotando que será así cuando el se calme. Sirve el no mirarlo cuando llora, ya que eso hace que se mantenga con el llanto y se libere.
Pero es bueno decirle que hasta que no se calme no saldrá, por ejemplo, de su pieza y se debe ser firme con eso, las reglas tienen que ser claras y se debe ser consecuente.
Luego que se haya calmado, se debe conversar con él, preguntarle la razón de su rabia y analizar la manera en la que reaccionó. El niño aprende al conversar con el adulto y saber cuáles otras posibilidades existen para expresar su rabia, de esta forma también logra sentirse más tranquilo.
Es muy importante definir si esta es una característica propia del niño, pues se debe tener cuidado de que no sea el adulto el que reacciona así habitualmente y lo que el niño expresa sea más una imitación que una conducta derivada de su carácter. Por ejemplo, decir garabatos con fuerza cuando un auto se cruza o cuando se espera una fila para pagar algo, es una reacción desproporcionada del adulto, y por ende con qué autoridad se le ayudará a controlar su carácter al niño. Por lo tanto el adulto debe auto controlarse, para una óptima enseñanza.
Otra forma de manejar la rabia es entregarle elementos externos como, por ejemplo, un cojín o un “mono porfiado”, de esa manera puede descargar su molestia sin dañar a nadie. También es recomendable bajarle el perfil a algunas situaciones que le provoquen rabia como, por ejemplo, el no ganar una carrera, explicándole que no siempre será así y que para la próxima pueden practicar más y con paciencia lo pueden lograr y que a todos les pasa, incluso a uno como adulto también. Esto permitirá que además el niño se de cuenta de que todo es más difícil de realizar cuando uno está más tenso y que por tanto no vale la pena enojarse. A su vez se puede tomar con humor (sin burlas, ni descalificaciones) la equivocación que tuvo el niño y uno hacer lo mismo para demostrarle que no tiene tanta importancia y que también puede pasar y que uno se puede reír de eso y no enojarse.
Finalmente es bueno revisar que el niño no se proponga metas muy difíciles de alcanzar para él y ayudarlo para que empiece por metas más fáciles de llevar a cabo
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