

Ya comenzó la temporada de esquí en la capital y la entretención debe venir acompañada del cuidado de los ojos y la piel. Antiparras y lentes de sol son indispensables al subir a la montaña, pero, ¿se ha preguntado si los que usan sus hijos tienen los filtros necesarios para protegerlos de los dañinos rayos UV? Los ojos de los menores son más vulnerables que los de los adultos, ya que no están desarrollados completamente.
En nuestra cordillera los menores están expuestos a una mayor radiación UV, ya que las características de la atmósfera ofrecen menor protección: los rayos son cuatro veces más peligrosos en la nieve que en el agua, aumentando 10% cada 1000 metros de altitud, debido a la disminución de la absorción atmosférica, según lo explica un estudio realizado por la Organización Mundial de Salud (OMS).
Cuando no se usa una protección adecuada, la exposición a los rayos ultravioleta puede producir lesiones oculares, como la Queratitis solar o Fotoqueratitis, también conocida como la ceguera de la nieve. Este mal, según explica Óscar Garrido, director médico de la Clínica Oftalmológica Ultravisión, es una inflamación de la córnea inducida por una exposición aguda a las radiaciones UV: “Después de cuatro a seis horas pueden producirse efectos en la visión como dolor intenso, lagrimeo, intolerancia anormal a la luz, sensación de arenilla dentro del ojo, disminución de agudeza visual, entre otros”, explica el oftalmólogo.
La exposición ocular a los rayos UV tiene un efecto acumulativo de un 80 por ciento en los ojos antes de los 18 años, siendo la vista 20 veces más sensible que la piel a los efectos de los rayos ultravioleta.
El cristalino de los bebés deja pasar hasta el 90 por ciento de la radiación UVA y el 50 por ciento de la UVB, llegando directamente a la retina, la parte más delicada del ojo. A pesar de esto, un 98 por ciento de los niños nunca lleva lentes de sol, los que, según el Director Médico de Ultravisión “son indispensables para prevenir enfermedades como cataratas y Fotoqueratitis”.
Además, el profesional agrega que “los lentes de sol, tanto para niños, como para adultos, deben estar homologados y llevar un sello de calidad el que indica que cumple con el estándar mínimo de la normativa actual y categoría del filtro”, advierte Garrido.
La normativa europea establece cinco categorías de filtros o niveles de protección, que van del 0 al 4. “Para las situaciones de sol normal, incluida la conducción de día, el número 3 es el que más se utiliza, mientras que el 4 es para usos extremos, como la montaña o deportes acuáticos”, asegura el oftalmólogo. También, aconseja el uso de anteojos en la ciudad, “pues además de proteger del sol, previene infecciones y cuerpos extraños” concluye el director médico de la Clínica Oftalmológica Ultravisión, Óscar Garrido.
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