

Su antiguo nombre corresponde a la forma en que se llamaba la jurisdicción eclesiástica de la época. Actualmente, la extensión de 30 mil metros cuadrados y la casa colonial, albergan a la entidad cultural de la Municipalidad, la que además de ofrecer variados talleres a la comunidad, constantemente hace exposiciones de distinta índole. Muchas de ellas con una destacada repercusión en el público.
Con el fin de habilitar el espacio para las actuales actividades, la municipalidad ha hecho algunas variaciones en el interior de la construcción. Sin embargo, su aspecto general mantiene el estilo de las grandes construcciones de campo del siglo XIX. En los jardines se han construido otros edificios como la biblioteca, salas de clases, talleres, anfiteatro y salas de exposición.
Declarada monumento nacional en el año1981, la propiedad fue adquirida en comodato por la institución en el año 1982.
Desde la Colonia
El primer título de dominio de la propiedad, data de 1565, cuando el Gobernador Rodrigo de Quiroga la otorga a su pariente Capitán, con quien compartía el mismo nombre. De este, pasa al General Alonso de Riberos, quien en 1598 la donó en calidad de dote a su hermana Catalina, cuando esta se casó con Garci Gutiérrez Flores. Se tazó en $550 y limitaba con Lo Saldes y Lastra por el norte, con Lo Matta por el oriente y con San Pascual por el sur (camino de Apoquindo de por medio).
Por aquel entonces existían varias otras haciendas en el sector, aparte de las nombradas. Partiendo al poniente por la hacienda de San José de la Sierra, que luego le daría el nombre a la comuna por el título nobiliario de sus últimas propietarias; lo Fontecilla, donde vivía el cacique Picuncagüe o Santa Rosa de Apoquindo, cuyo dueño fue Juan Rodolfo Lisperguer, primo de la Quintrala.
Al ser tierras principalmente de cultivo, existía una importante red fluvial de canales y acequias desde la colonia, las que eran constante causa de disputa entre los vecinos. Esta situación, hizo necesario crear la Junta de vigilancia del río Mapocho. Otro problema común era el robo de frutas y animales, lo que se solucionó con la creación de un pequeño cuerpo de vigilancia.
Ya a mediados del siglo XIX, la familia Varas Solar es la propietaria y la traspasa sucesivamente entre sus miembros. Eon ellos quienes construyen la casona y la habitan hasta el año 1908, cuando pasa a ser de don Segundo Gana Castro. Su viuda y heredera doña Blanca Gana, vende 11 hectáreas en el año 1940 al corredor de propiedades Antonio Valech y a su esposa Mercedes Aldunate. Posteriormente vende 20 hectáreas a distintos compradores y luego, 74 hectáreas a la sociedad de corredores Valech y Goic quienes a su vez lo subdividen con la intención de comercializar los lotes para proyectos habitacionales. De esta forma, la antigua chacra dejó de existir como tal.
Doña blanca continuó con la propiedad y el parque hasta venderla a don Luis Fernández Solar, quien era hermano de Sor teresa de Los Andes. Fue entonces en 1963, que la propiedad pasa a manos de la Municipalidad en comodato, la que la mantiene hasta darle el uso actual.
La Casona
Corresponde a una construcción de murallones de adobe los que en su máximo grosor alcanzan los 90 cm. Originalmente con techo de tejas de arcilla, se mantienen la armadura de techumbre de madera, los envigados de los pisos interiores y los barrotes de fierro de las ventanas.
Se trata de un modelo de casa de dos pisos, a la usanza de las alquerías españolas (casas de campo, donde se realizan labores de agricultura), introducidas en Chile hacia fines del siglo XVIII.
Algunas modificaciones que le hizo la familia Varas Solar, son el pórtico del lado sur, con sus dos columnas, (elemento que rompe el esquema tradicional de la casa rural del valle central), donde normalmente hay una escalinata de piedra, la que habría sido trasladada a la entrada norte, a comienzos del siglo XX. Esta modificación, junto con la incorporación de barrotes de fierro con puños de plomo (en la baranda del corredor sur) y los ribetes o lambrequines de madera a lo largo de los aleros, corresponden a influencias de una arquitectura urbana, de tendencia francesa, que tuvo sus inicios a fines del siglo XIX.
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