
Son los reyes de las parrilladas y la comida tradicional chilena. En la actualidad poseen locales con capacidad para más de mil personas y quien no haya asistido a una fiesta o celebración al local, no conoce el concepto de “parrilladas”. Sin embargo, pocos saben la historia familiar de tradición y esfuerzo de la familia.
Los comienzos de este local se remontan desde el año 1939, cuando don José Ignacio Vivanco, de sólo 17 años inició junto a su madre una modesta picada en la calle Cumming, en donde servían la entonces típica comida chilena: arrollado, perniles, pichanga y por supuesto, una refrescante chicha.
Como este local tuvo tan buena aceptación entre los vecinos del barrio, sobretodo entre los trabajadores de la Empresa de Transportes Colectivos del Estado (ETC); este perseverante joven decidió por si sólo sacar patente a su negocio y así inscribirlo oficialmente. Es así como la historia cuenta que al llegar Don Ignacio a la municipalidad a obtener tal permiso, le consultan qué nombre de fantasía tenía el local. Fue así como nombró la típica canción que cantaban sus más asiduos clientes, llamada “Los Buenos Muchachos” .
Con el pasar del tiempo, esta artesanal e improvisada picada en donde servían los mejores charquis, huevos duros y chicha del sector, fue haciéndose conocida no sólo entre artistas y bohemios, sino que los mismos trabajadores, quienes tras una larga jornada laboral, acudían a distraerse. Esto nos cuenta José Ignacio Vivanco, hijo y actual encargado del local: “Dicen que hasta un chofer que le decían “El Chaqueta de Mimbre”, paraba la micro en la esquina, se bajaba a tomarse un “pencazo” y seguía el recorrido”, afirma.
Aunque los inicios de “Los Buenos Muchachos”, fueron siempre a costa de la comida tradicional chilena con productos que hasta el día de hoy se consumen, con el pasar de los años y el aumento de sus mesas, este local quizo desmarcarse de la imagen de “picada” e introducirse en el mundo de la gastronomía, eso sí, siempre conservando sus raíces criollas. “Ese giro abrió al restaurant a otro tipo de público, no tan bohemio: familias, mujeres, quienes querían comer una comida de calidad y pasar un rato agradable”, destaca José Ignacio Jr.
Fue así como este restaurant alzó manteles largos en sus mesas e incluyó platos más elaborados como el puré con plateada, costillar de cerdo, lomo a lo pobre y la infaltable parrillada, la preparación más solicitada entre los nuevos comensales.
En Los Buenos Muchachos, actualmente se pueden encontrar una variedad de comida típica chilena, partiendo desde las deliciosas parrilladas de dos tipos: la normal, la cual lleva lomo vetado, interiores, chunchules, prietas y papas cocidas, y la especial hecha solamente a base de carnes. Los precios fluctúan entre los $13.980 y $16.880.
Aunque el plato estrella de “Los Buenos Muchachos” son sus exquisitas parrilladas, el local también posee más platos, todos con el toque tradicional chileno. Su amplia carta, pensada en las exigencias de su público, incluye sabores tan diversos como los pescados y mariscos y platos como el premiado "Chanchito Campero”, una sobrecostilla de cerdo horneada, asada al vino tinto a la cacerola, con callampas naturales, plato que sin duda es uno de los más reconocidos dentro del local, por sus innumerables premiaciones en concursos gastronómicos como plato tradicional de la comida chilena.
Además, posee un sin fin de ensaladas para una, dos y tres personas que fluctúan entre los $2.580 y $4.980; papas fritas (desde $1.100 y $3.680) y finalmente tragos y postres en gran variedad.
La Clave del Éxito
Para José Ignacio Vivanco, el éxito que ha obtenido “Los Buenos Muchachos” a lo largo de sus casi 60 años, se debe única y exclusivamente a la pasión por el trabajo. “Tengo informes de todas las ventas y de los horarios de mayor consumo en el restaurant, pero dónde está el secreto, no tengo claro”, comenta este hombre. “Salvo que las cosas se hacen con cariño y no pensando en cuanta plata vas a ganar. Siempre tras un local con prestigio, hay alguien que se apasiona por lo que hace”, destaca.
“Quizás el éxito radica en que somos el único local en donde puedes pasarla bien y además comer con calidad”, aclara. Según el hombre tras este inmenso local con capacidad para más de mil quinientas personas, el concepto de los restaurantes con bailables, es sólo ese. “Acá no, hay diversión y buena comida”, finaliza.
Para cumplir con tal objetivo, es que contrataron en el año 1992 al actual chef Raúl Valenzuela, quien investigó acerca de la gastronomía chilena y logró deliciosas elaboraciones. “Nosotros partimos con el cuento del rescate de la comida chilena cuando nadie apostaba por eso”, destaca José Ignacio Vivanco. De esa manera logramos darle un toque místico a la cocina de “Los Buenos Muchachos”, finaliza. Toque que hasta estos días se respira todos los días del año gracias a su ambiente y exquisitas preparaciones.
“Los Buenos Muchachos”
Avda. Ricardo Cumming 1031
Fono 698 01 12 , Santiago.
Por Carola Zamora C.
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