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EL SALVADOR

El Salvador

Una vez leí en un importante diario capitalino que la ciudad de El Salvador era interesante solamente para “quien lleva un casco con luz en la cabeza”. Tremendo error. Enclavada en los 2.300 metros de altura, la ciudad minera es más que cobre y sus alrededores exudan historias que nos recuerdan desde los primeros asentamientos incas hasta el admirable pasado de colonización minera en pleno desierto.

La Ciudad Modelo
Hay que partir diciendo que El Salvador pertenece prácticamente a CODELCO, vale decir que todas sus instalaciones, sus casas y calles, son otorgadas por la empresa a sus trabajadores. Otro dato importante es el trazado que hacen las calles en forma semicircular y que permite que la plaza y el centro del poblado de 10 mil habitantes, este precisamente al centro.

Las casas están estructuradas de formas similares, ninguna sobrepasa los dos pisos y poseen pequeños patios. Sin embargo, es sorprendente como están divididas las secciones en cuanto al rango que se cumple para la empresa. ¿Cómo? Por la altura de la numeración de las casas, por ejemplo del número 200 al 600 están los jefes de secciones, del 700 al 900 los sub jefes y de ahí hasta el 1600 sigue en baja con el escalafón, aún cuando, no hay grandes diferencias en barrios ni trazados urbanos, excepto por esta especie de código local.

Otro gran hito urbano es el Estadio El Cobre, donde juega el afamado Cobresal. Posee dos particularidades. La primera es que es la extensión más grande de un área verde que hay, con una superficie de pasto prolijamente cuidada. La segunda es que el estadio posee capacidad para 20 mil espectadores, el doble de sus ciudadanos y todo ello porque años atrás Cobresal clasificó para Copa Libertadores y tuvo que ampliar, por reglamento internacional, la capacidad del recinto. Toda una paradoja.

El Salvador posee un supermercado, variados locales comerciales, un pub-disco, varios bares mineros (con mujeres incluidas), un museo (con interesantes muestras de la historia de la zona), una plaza que en vez de pasto posee arena, un completo hospital, un aeropuerto internacional y hasta, aunque no lo crea, un estupendo club de huasos y medialuna.

Colonizando el Desierto
Pero toda esta ocupación posee una historia llena de sacrificios y de hombres que forjaron una de las riquezas más importantes de nuestro país: el cobre. El Salvador es, actualmente, la cuarta mina chilena de extracción cuprífera y su nombre se debe a que realmente su hallazgo fue “salvador”.

A mediados del siglo XX, Potrerillos, mina vecina a 40 kilómetros, llegaba al fin de sus faenas porque toda su riqueza se había utilizado. La infraestructura invertida en esa mina no se podía perder y los costos de llevarse los equipos a otra zona eran elevados. Desde 1951 se comenzó a inspeccionar la zona en búsqueda de una solución pero solamente en 1954, luego de tres largos años, se encontró el cercano yacimiento en el cerro Indio Muerto, llamado así por haberse encontrado el cadáver de un indígena en sus faldeos. Los norteamericanos dueños de la Andes Cooper Mining Co., crearon rápidamente el campamento minero que en 1959 sería inaugurado por el obispo Juan Francisco Fresno y que daría luz a la actual ciudad.

La mina, es un socavón nominado como “2600”, por la altura en que se encuentra con relación al mar y no son posible las visitas, sin embargo uno puede acercarse a las entradas y vislumbrar parte de las maquinarias y de las tareas mineras.

Una mejor vista se obtiene desde la Gruta, ubicada a los pies del cerro La Cruz, en el extremo oeste de la ciudad y en la que se obtiene una gran vista de la mina y de la especie de anfiteatro que forma la ciudad. Si dispones de tiempo, sube los 45 minutos que te separan de la cumbre del cerro y verás una formidable panorámica en 360 grados sobre cerros cordilleranos, El Salvador y los cerros que enfilan a la costa.

Hacia la Cordillera y la Historia
No es necesario tener un todo terreno para internarse en las rutas que se abren hacia la cordillera y que invitan a un gran viaje. Por ejemplo, la ruta que lleva a Potrerillos -que actualmente funciona como fundición-, está bastante bien asfaltada en sus 40 kilómetros.

Se inicia la ruta saliendo de El Salvador e inmediatamente comienzan las sorpresas: a un par de kilómetros y sobre la entrada de la planta concentradora de la mina, se halla un enorme automóvil antiguo instalado sobre rieles, el cual era usado por los gringos dueños de la mina para trasladarse de un punto a otro. Como para tomar en cuenta.

Posteriormente uno se encuentra ante un conjunto de casas de latones hechas sin orden aparente y en donde viven personas que no trabajan para CODELCO: Portal del Inca, que conmueve con la contratante visión de pobreza y caos que no posee El Salvador.

El nombre de este asentamiento se debe a que sobre sus cabezas, en el faldeo del cerro, se encuentra una ruta poco demarcada y secreta. Es nada mas ni nada menos que parte del Camino del Inca, la larguísima vía utilizada para comunicar al imperio en los tiempos pre-hispánicos. Toda una sorpresa pero que, lamentablemente, no posee ninguna señalización, por lo que hay que llegar dateado.

Avanzando en el camino, en medio de cerros que convergen en colores verdes, ocres, lilas y terracotas, hay vestigios de la epopeya del cobre, por ejemplo, una carreta que fue el exclusivo medio de movilización en los comienzos del siglo pasado o viejas maquinarias abandonadas en las cercanías del camino. Además hay tiempo para leyendas locales como en la roca de La Viuda (km. 27), mujer espectral que aseguran aparece a medianoche con su terrorífico gemido.

Poco más adelante se topa la ruta con el río Salado, proveniente del cercano salar de Pedernales. Creado por los gringos para buscar agua con que abastecer la zona, el río marcha manchando de blanca sal las orillas de su margen y que es posible llevar de recuerdo en forma de pequeña roca. No metas la mano al río, porque se demorará un tanto en desaparecer su alba y salobre marca.

A poco andar aparece una impresionante vista sobre Potrerillos, enclavada en medio de cerros, sus chimeneas anuncian su aún vigente actividad a pesar de estar siendo desmantelada ya que la zona, antiguamente habitacional, se encuentra contaminada. Todo ello sobre el gigantesco cañadón del Asiento, que con su serpenteante camino nos lleva a sus profundidades. Aquí la visión alcanza una belleza excepcional, desde el fondo del cañón se ven las grandes cornisas de los cerros que enmarcan la ruta.

Aquí hay tres opciones a seguir: Potrerillos, al que se necesita un permiso especial para entrar; el viejo camino a Diego de Almagro o, finalmente, la vía que se interna hacia la cordillera.

Si eliges esta última ruta, avanza unos pocos kilómetros y te encontrarás con la Quinta Montadrón, especie de oasis en que su único habitante, don Esteban Ramos, trabaja en la mantención de los ferrocarriles del cobre.

Son 30 los años que este hombre vive aquí, compartiendo silencios y secretos con el desierto. Si tienes suerte y buen oído podrá escuchar parte de las historias que llenan estas soledades y que han colaborado de manera vital a la grandeza del país, con hombres y mujeres que han sido capaces de vencer la naturaleza a punta de esfuerzo. Zonas como El Salvador, Potrerillos, Inca de Oro o Diego de Almagro, que poseen mucho por contar y mucho más aún por ver. Y para eso no se necesita un casco con luz.

Por Jorge López Orozco


DATOS UTILES
Alojamiento:
*Hotel Camino del Inca. (52)472314 / (52)472311
*Hostería El Salvador. (52)472492
¿Cómo llegar?:
*Buses Tur Bus y Pullman Bus son los únicos que llegan a El Salvador. Valores: De Copiapó desde $3000; de Chañaral desde $2000; de Santiago desde $11000.
Información Turística:
Oficinas Sernatur en Copiapó; en El Salvador puede preguntar en la oficina de Comunicaciones de CODELCO frente a la Plaza.

Agradecimientos a:
Rodrigo Vargas, Jefe de Comunicaciones de CODELCO y a su gran familia.
Alex Calderón, periodista de CODELCO.
 

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