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Tarde soleada de un primaveral día domingo. La familia comparte un almuerzo en un tranquilo lugar al aire libre en donde disfrutan del paisaje natural. Los niños juegan, corren y ríen, mientras los adultos conversan con entusiasmo. De pronto, el llanto desconsolado de un niño nubla esta paz angelical. El menor fue picado por una abeja que dejó clavada su lanceta en la mano del niño. El pequeño llora mientras espera con desesperación.
El incidente anteriormente mencionado no es extraño seguramente para nadie, porque cuál más, cuál menos, todos hemos sido al menos una vez víctimas o testigos de este tipo de incidentes. Sin embargo, es bueno que las personas descubran que las abejas no sólo sirven para causar dolores a través de sus pinchazos sino también para sanar graves patologías.
Porque -casi con tantos años como sus protagonistas y beneficiarios- la apiterapia ha repartido sus resultados benignos a través de la historia. Denominada por Hipócrates como la “la farmacia del cielo”, los beneficios de ciertas enzimas de las abejas depositados en puntos específicos del cuerpo humano, se conocen desde tiempos inmemoriales, y de ello hay evidencia en diversos textos chinos. Incluso, y según lo que cuenta la historia el mismísimo Carlo Magno, se habría curado la gota a través de este método.
Pero, ¿qué es y en qué consiste este tratamiento que utiliza a las abejas como principal ingrediente sanador? Esta técnica es una terapia muy fuerte que utiliza el veneno de las abejas para el tratamiento de algunas enfermedades, teniendo en cuenta la teoría de los meridianos y puntos del cuerpo para su aplicación. A través del pinchazo los especialistas controlan la cantidad justa de veneno y evitan que las enzimas (sustancias, proteínas y aminoácidos, entre otras) se descompongan por efecto del oxígeno, calor o luz.
Claro que en todos estos casos los apiterapeutas controlan las dosis cuidando que éstas no sobrepasen los cinco segundos, dependiendo de la enfermedad y, luego de transcurrido este tiempo el aguijón es rápidamente sacado para que inyecte sólo sus factores sanadores. Por ejemplo, en el caso más arriba descrito o cuando una persona es pinchada causalmente por uno de estos insectos el organismo no recibe ningún tipo de efecto curador pues pierde todas sus potencialidades sanadoras.
Al respecto, la apiterapeuta María Isabel González explica que para desarrollar esta técnica el especialista toma por el tórax a la abeja con una pinza, dirige su aguijón hacia el punto previamente seleccionado e insensibilizado con hielo y, allí se hace una suave presión para que ésta se clave. Luego de este procedimiento el insecto es inmediatamente sacrificado en alcohol.
Poderosa Sanación
Saber que una persona logrará sanarse de ciertas enfermedades gracias al veneno de las abejas, es probablemente una idea que no alegra a muchos. Lo cierto es que el veneno de las abejas es un líquido claro y de reacción ácida que contiene un 88% de agua y el resto son enzimas que poseen una gran actividad biológica en los seres vivos. De este modo, “la palabra veneno a la que siempre se ha relacionado con la muerte, encuentra gracias a esta técnica otra definición y se convierte en alivio y sanación”, indica la especialista.
En cuanto a las enfermedades que pueden ser tratadas a través de esta terapia se descubren con mayor frecuencia las autoinmunes que dicen relación con aquellas en las que el cuerpo se daña a sí mismo. Y según lo señalado por la apiterapeuta, existen enfermedades que son resueltas con altos porcentajes de efectividad. Por ejemplo, en los distintos casos de artritis ésta alcanza el 85%, la artrosis 85%, la esclerosis múltiple un 60% y, la osteoartritis un 85%.
Claro que en aquellas enfermedades como la tortícolis, tendinitis, lumbalgias o discopatías, entre otras, la recuperación es prácticamente total puesto que se bloquea el proceso degenerativo y a través de la inyección de moderadas dosis de veneno de abejas se controla además el dolor y las inflamaciones.
Y si hasta aquí lo relatado ha deslumbrado a muchos lectores, es necesario que sepan que no todas las personas son aptas para realizarse esta terapia. María Isabel González advierte que “aquellas personas con hipersensibilidad al veneno, personas con by pass o elementos extraños al organismo, diabéticos crónicos-insulino dependientes o mujeres embarazadas, ésta técnica no es recomendable, porque las apitoxinas traspasan la placenta, por una parte y, en el caso de otras dolencias el cuerpo se encuentra ya muy debilitado”.
Por la misma razón, antes de comenzar una terapia es necesario que cada paciente se someta a una prueba que consiste en una picada controlada generalmente en el antebrazo cerca del hombro en la que se esperan unos 10 a 20 minutos. Si luego de ese tiempo no existe reacción la persona puede ser tratado por medio de esta técnica.
Tiempo y Evolución
En cuanto al tiempo de las terapias, la profesional asegura que “cada una de ellas depende de la evolución que cada paciente presenta, porque pueden durar cinco, diez o viente sesiones. Tuve una paciente de 79 años que llegó a mí con una artrosis generalizada. Sin embargo, a la quinta sesión se sintió bien y se fue sin ningún dolor”.
Respecto a las dosis de abejas por sesión, la especialista señala que ello depende de cada enfermedad porque puede llegar a utilizar 30 en una sola jornada. Comenta que por ejemplo, para tratar una esclerosis múltiple, es necesario que el veneno de la abeja actúe en más de 65 puntos del organismo. Claro que primero se empieza con dos y se va aumentando sucesivamente hasta poder abarcar todos los puntos.
“En el fondo lo que yo hago hoy en día no es apiterapia como tal sino apipuntura, la diferencia es que el acupunturista con una finísima aguja toca los puntos y yo en esos mismos puntos envío las apitoxinas”, afirma González.
Respecto a la visión que los médicos alópatas tienen frente a este tipo de medicina alternativa o complementaria, González indica que “cada vez están abriéndose un poco más. Yo atiendo a muchos pacientes derivados de médicos y que están a la misma vez en control con ellos y van viendo la evoución en forma favorable. En cuanto a la apiterapia, señala que “en los tratamientos se consumen mucho los elementos del panal -jalea real, polen, propóleo, etc.-, por lo tanto, no se utilizan medicamentos sino sólo aquellos provenientes del panal”.
Por Carmen Luz Rivera
Mayor Información www.apiterapeuta.cl
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