

El Cementerio General de Santiago es un espacio que recoge la historia y la memoria de nuestro país, donde los recuerdos escritos en mármol, bronce o piedra que normalmente expresan dolor, se traducen en palabras que reflejan los gestos y la necesidad de aferrarse a la vida.
Ochenta y seis hectáreas ocupan desde los más lujosos mausoleos familiares hasta las más humildes tumbas. Grandes empresarios, artistas, científicos y pensadores se encuentran en este parque, uno de los más notables de Latinoamérica, cuya historia, arquitectura, paisajismo, esculturas y artes decorativas le confieren un inmenso valor patrimonial, el cual es posible apreciar en un completo recorrido guiado que se ofrece al público.
La historia de la más antigua necrópolis de nuestro país se remonta a 1819, cuando en el gobierno de Bernardo O Higgins se aprobó la creación del primer campo santo público. Esta decisión permitió que en un sólo lugar descansen los cuerpos de dos millones de personas, entre ellas la inmensa mayoría de los Presidentes de Chile.
Todos los gobernantes de nuestro país, salvo Bernando O´Higgins, quien descansa en el Altar de la Patria y Gabriel González Videla, quien reposa en su natal La Serena se eximen de la lista que encabeza Don Francisco De La Lastra y termina con Salvador Allende.
Distintas Muertes, Diversos Estilos
Si bien la muerte es igual para todas las personas, las diferencias materiales del modo de vida también se hacen presentes en los ritos relacionados con el fin de la vida terrenal. Más allá de la majestuosidad de tumbas y monumentos, también se pueden apreciar los sepulcros más populares, que están adornadas con flores y objetos personales de los difuntos.
Aquellos que vivieron de modo más ostentoso reflejan en sus tumbas su estilo de vida. Es por esto que no sorprende encontrarse sobre todo en los patios más históricos diversas construcciones que son en su mayoría un reflejo de una época.
Gran parte de los grandes mausoleos fueron realizados entre 1880 y 1930, período de gran riqueza para el país y sobre todo para la aristocracia chilena, debido a la bonanza que se vivía debido al salitre.
Las construcciones del siglo XIX dan cuenta de estilos como el gótico. De hecho, en el patio 27 se puede apreciar una galería construida en 1896 por el artista Carlos Corsi, lugar donde estuvo sepultado Bernardo O Higgins.
Otra de las influencias arquitectónicas que no pasan inadvertidas en cualquier visita son las que tienen relación con el estilo morisco. Una de las más importantes muestras de este diseño es el mausoleo de la familia de Claudio Vicuña Guerrero, fiel colaborador del Presidente Balmaceda. La majestuosa tumba es una réplica de una parte del Palacio de la Alhambra, de la cual fue su segundo dueño. La construcción original que sirvió de molde para este sepulcro es el edificio que se encuentra en la la calle Compañía de Santiago.
El estilo azteca se aprecia en el mausoleo de la familia Nazario Elguin.
Sorprenden también las diversas pirámides que están en algunos patios históricos, una de las más destacadas es la de la familia de Domingo Matte, aparentemente levantado en 1905.
Esculturas que Hablan
Sin duda que el recorrido por el camposanto es largo, por eso es mejor sintetizar. Quien más conoce la principal necrópolis del país es Danilo Sáez, el relacionador público de la institución. Él es el encargado de guiar las visitas que solicitan grupos de estudiantes y de particulares.
Recomienda visitar el patio de las esculturas, o mejor dicho el 43, que reúne obras de los más destacados artistas nacionales entre las que destacan: Danza para tu Sombra (1952) de Marta Colvin, La Flor (1949) y Ángel Arrodillado de José Carocca.
Importante también es la escultura de Mario Irarrázabal dedicada al General Carlos Prats y a su esposa. La imagen representa a un grupo de seres humanos que rodean a dos cuerpos caídos.
Definitivamente el Cementerio General es un lugar que en cada rincón renace la memoria popular de nuestro país. Lo más probable es que en este artículo no se mencionen a todas las personalidades que allí descansan en paz. Por eso invitamos a los lectores a descubrir personalmente los secretos y las tumbas de los forjadores de ese Chile que no se puede olvidar.
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