

En 1960 este “Ahu”, el más grande de todos los construidos en Rapa Nui, fue devastado por un tsunami generado por un terremoto que afectó a la sureña ciudad de Valdivia, al sur de nuestro país.
Por la fuerza de las olas, las que se dicen que median cerca de 10 metros de altura, las estatuas quedaron hasta 100 metros tierra adentro.
Tongariki se ubica entre la caleta de “Hanga Nui” y “Hanga Hotu Iti”, en esta última hubo muchas batallas entre las diferentes tribus. Cerca de estos lugares, pero en el mar, se puede apreciar un islote llamado “Motu Marotiri”, donde según los libros se dice que en la antigüedad falleció un príncipe llamado “Ngarau Hiva E`rua Ringa” (El fenómeno de dos caras).
Cerca al sector de “Tongariki” se pueden encontrar petroglifos con figuras típicas de Rapa Nui como: “Honu” (Tortugas), “Ika” (Peces), “Tangata Manu” (Hombre pájaro), entre otros. A este lugar se le denomina “Papa Tataku Piki”.
En la entrada al sector donde se encuentra el “Ahu Tongariki”, existe un moai más pequeño, el que fue llevado a Japón con el fin de exhibirlo en la Feria Internacional de Osaka. Mediante este intercambio, japoneses aportan una cantidad de dinero necesaria para realizar la restauración del lugar.
Fue en el año 1992 cuando se comenzó con las excavaciones y proceso de reconstrucción de la zona dañada, lo que se prolongó hasta 1996. En este trabajo participaron arquitectos, topógrafos, estudiantes y personas de Rapa Nui.
Sólo a un moai se le puso su “Pukao” (Moño con forma de sombrero), esto porque el resto se encontraba muy deteriorado y podía ser riesgoso colocarlo y al tiempo sufrir la pérdida total de este por una caída.
Este altar consta de 15 gigantes, el más alto de los moai es el que cuenta con “Pukao” (Moño), el que mide 14 metros.
En cada una de las estatuas se puede apreciar los distintos tipos de rostros y cuerpos; unos más gordos, otros más flacos, de rasgos toscos o bien algo más finos. Cabe recordar que los moai son representaciones de antepasados del pueblo pascuense, por lo que, es habitual encontrarse con distintos rasgos en sus rostros.
Con el apoyo de la empresa japonesa Tadano, quien trajo una máquina especial para levantar estas enormes y pesadas estructuras de piedras, el arqueólogo y antropólogo, Claudio Cristino utiliza los dibujos que fueron hechos a escala por la arqueóloga e investigadora de la cultura Rapa Nui, Katherine Routledge para poder ubicar los moai en su posición original.
Toda esta reconstrucción fue una tremenda obra que debió ser estudiada y analizada minuciosamente para poder llegar a una similitud de su estado inicial.
La guía turista, Carolina Reusch comenta que hoy la plataforma o base sobre las cuales están los moai miden cerca de 3 a 4 metros de alto, y que antiguamente medíansólo 1 a 2 metros. “Yo le digo a mis turistas que originalmente este “Ahu” está datado del siglo IX, pero ahora es del siglo XX”, cuenta la guía.
Actualmente se trata de preservar este “Ahu” como otros de la isla, con un tipo de resina sintética que se le inyecta a los moai con el fin de evitar su erosión, tratamiento que se les aplica gracias al apoyo de la UNESCO y Japón. Fue en el año 2003 que se le efectuó por última vez este mantenimiento.
Tongariki es considerado el centro ceremonial más grande de la polinesia, y por cierto que visitar este lugar impacta, sorprende y nos invita a seguir recorriendo esta isla que está llena de lugares con un pasado arqueológico que enriquece nuestra cultura.
Por Pauline Pérez Pinto.
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