
Todas las mañanas, quienes tienen la suerte de pasar por la estación Los Leones del Metro, pueden disfrutar de un mágico sonido que sin duda, por unos segundos, los hará olvidar sus problemas y tomar nuevas fuerzas para el día.
Se trata de los conciertos ofrecidos por la Agrupación Musical de la Cámara de Santiago (Amucas), que todos los días se instala en este lugar a interpretar sus más delicados acordes. Su música se ha transformado en una tradición y son muchos los que acuden a este lugar especialmente para escucharlos.
Niños, jóvenes y adultos se toman un descanso sentados en el suelo o en un banco de la galería para deleitarse con las mejores sinfonías de los compositores más famosos de la música clásica. Esa música que, tachada de elitista, ahora se abre un espacio para que todos la disfruten en forma gratuita. Y es que en verdad impresiona escuchar en el Metro sinfonías completas.
DETRÁS DE LOS INSTRUMENTOS
Aquiles es violinista y hace aproximadamente ocho años que toca en este lugar. Comenzó tocando gracias a la invitación de un amigo, luego fue integrado a la agrupación Amucas y hoy no se ve haciendo otra cosa que no sea entregar su arte a quien lo quiera escuchar. “La experiencia de tocar aquí es tan maravillosa que me volví adicto a hacerlo. Cuando estás dando un concierto en un teatro, en una ópera, o ballet te encuentras a 25 metros de la primera fila de personas, en cambio en el Metro, la gente está al lado tuyo, vibra junto a nosotros e incluso, llega un momento, en que la llegan a respirar a la misma velocidad de nosotros", nos explica.
Los integrantes de Amucas han optado por la estación Los Leones porque la acústica del lugar es buena y debido a que la gente que transita habitualmente por ahí sabe apreciarlos.
Pero les costó mucho obtener el permiso para poder presentarse en ese lugar: “Nos costó años poder mantener ese espacio, ya que nos echaban continuamente. Para obtener el permiso le entregábamos a la gente un cuaderno en el que recogíamos sus opiniones acerca de la iniciativa y esos comentarios los hicimos llegar a las autoridades del Metro", cuentan.
Una historia plasmada en esos cuadernos los sorprendió e impactó muchísimo: "Una persona nos contaba que tenía intenciones de tirarse al paso del Metro, porque tenía tantos problemas que sólo quería morir. Sin embargo, esa persona escribió que cuando escuchó nuestra música se dio cuenta de que tenía otras cosas en la vida y finalmente no se mató".
Hasta diez músicos han llegado a integrar la orquesta instalada a la entrada de la boletería del ferrocarril subterráneo. Una verdadera presentación que día a día inunda la cotidianeidad con música hermosa.
